martes, 19 de febrero de 2013

Como él no hay...

Son casi las dos de la mañana, pero mis ojos no quieren cerrarse. No sé porqué, pero tampoco quiero saberlo. Los recuerdos pasan por mi cabeza como una película de Charles Chaplin, en silencio y sin color alguno. Pienso en mi niñez, cuando aún no tenía angustias que me quitaran el sueño, cuando todavía consideraba que la vida era más rosa que gris, hermosa, ideal, utópica. Pienso en mi papá, en lo poco que lo vi, pero en el impacto tan grande que cada presencia suya tuvo en mí. Gracias a él, y por muy cliché que llegue a sonar esto, soy la persona que soy hoy. Su forma de ser tan apasionada es la misma que la mía. Sí, creo que es eso lo que más admiro de él. Su pasión por lo que hace y por decir lo que piensa en todo momento. Recuerdo ir a un parque de diversiones con él y sentir que dejaba toda preocupación atrás y se dedicaba a ser un niño como mis hermanos y yo. Éramos los cuatro, corriendo a hacer filas para montarnos en todas las montañas rusas, corriendo como si fuera nuestro último día sobre la tierra, corriendo como si nuestra vida dependiera de ello. Verlo a él jugando a ser uno de nosotros era lo que más me gustaba. Su sonrisa, su emoción, su entusiasmo por vernos felices, es quizás el recuerdo más lindo que tengo de mi infancia.

Sin embargo, mi papá no sólo me enseñó a vivir la vida con intensidad, sino a valorarla también. Recuerdo como, antes de cada viaje, antes de darnos cualquier lujo, nos hacía saber que había sido con esfuerzo, que nada era gratis, que disfrutáramos y le sacáramos el jugo a esa experiencia, pues, tal vez no lograríamos volverla a vivir en el futuro. De él heredé mi sencillez, la capacidad para disfrutar de todo lo que la vida me brinde, sus pasos de baile, pero también su mal genio de vez en cuando. Heredé su esmero por tener una familia unida, su amor incondicional por quien le es leal, pero, sobretodo, a ser fuerte y a no temerle a ser yo misma. Lo amo por amarme como soy...lo amo por no esperar más de mi que verme feliz. Mi papá lo es todo para mí, pues puedo verme a mi misma y, a la vez, ver todo lo que quiero ser.


1 comentario:

  1. Me moviste muchas fibras... Para mi, tambien, mi papa es el ser q mas huella dejo en mi, su ejemplo, su amor incondicional, su rectitud y su generosidad son unicas. Ya no esta en este plano.. Pero vive en mi!!

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