Aunque no lo creas, te doy las gracias. Gracias por no haberlo dado todo, por quedarte corto, por no hacerme feliz, por no dejar que mi verdadero yo saliera a pasear, que pensaras tan poco del amor, que tuvieras tanto miedo a ser inmensamente alegre. Hoy lo digo con franqueza, pues sé, con cada fibra que lleva mi nombre, que nunca iba a poder deshinibirme, liberar mis defectos, ser la loca que llevo dentro, la demente que siempre quiso salir.
No pertenezco a tu mundo, siempre lo supe, simplemente no quería aceptármelo. Y aquí estoy, un tiempo después, entendiéndolo todo, sonriéndole a todo, recordándolo con amor absolutamente todo. Es sólo que no soy yo, no era yo y por fin ahora lo soy. No hay máscaras, ni apellidos, ni fotos ficticias, ni besos sin pasión, ni sexo sin hacer el amor. Ya no hay nada de eso y gracias a que no lo hay, hoy tengo todo lo que no tuve jamás...felicidad.
Sin embargo, me hiciste quien soy. Curiosamente, al prohibirme ser yo misma, aprendí lo feliz que soy siéndolo. No volverá a suceder, no me cohibiré más y eso te lo debo a ti. Gracias, gracias, mil veces más te doy las gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario